martes, 26 de marzo de 2024

Eva, la calumnia más grande jamás contada

En la librería San Pablo, fieles a la cita mensual con el Club de lectura Mujeres Bíblicas, nos hemos juntado un lunes más.

En esta ocasión, Eva ha sido la protagonista.

Hemos intentado, a través de la exégesis de Mercedes Navarro, desmontar la inmensa calumnia a la que ha sido sometida Eva.

Ella, es la representante de lo humano que tiene por primera vez: pensamiento, palabra, y acción autónoma y libre.

Colocarla en el lugar que le corresponde es una tarea titánica que no vamos a abandonar por el bien de mujeres y hombres.

 




Nuestra compañera Pilar Cáncer compartió en la sesión uno de los aspectos que más le han llamado la atención del libro y que Mabel había señalado al principio de la intervención: las grietas como espacios de posibilidad.
Mercedes Navarro propone una relectura del Génesis aprovechando las grietas que podemos encontrar en estos relatos que surgen en un contexto patriarcal y han sido (son) uno de los puntales del patriarcado. Pero cualquier sistema, por muy cerrado, compacto y resistente a los cambios que sea (y el patriarcado lo es), presenta grietas; es en esos espacios donde encontramos resquicios para la crítica y la construcción de alternativas.
¿De qué herramientas se sirve la autora para sacar a la luz estas grietas?. Señaló dos que recorren toda la obra (en el texto hace referencia a ambas):
- El análisis lingüístico. Una de las bases de su crítica y reinterpretación de lo que dice Génesis 1-3 es el recurso a las fuentes filológicas. Aunque hay otras posibles lecturas, en la recepción posterior del texto bíblico se han elegido unos términos y se han relegado otros. Las palabras elegidas no son inocentes, la autora señala que en este relato (refiriéndose a Gen.1) "la grieta son las mismas palabras" (p´16).
- La perspectiva feminista que introduce la distinción entre sexo y género,  entendiendo por género la construcción social y cultural de la feminidad y la masculinidad, de manera que la diferencia sexual se transforma en desigualdad. En el texto se argumenta, acudiendo al análisis lingüístico, que en el relato del Génesis la primera diferenciación, basada el el sexo, está asentada en la igualdad primigenia. De nuevo la autora señala que hay que seguir la pista al proceso de recepción para entender cómo el humano genérico para a ser el varón (androcentrismo), cómo se establece una jerarquización y complementariedad entre los sexos y se justifica la sumisión de la mujer ("él te dominará").

No hay comentarios:

Publicar un comentario