domingo, 11 de febrero de 2024

Canonización de Mamá Antula

 https://youtu.be/StqZFOuH23Q?si=LiwTURaVieYbAvvs







Emilce Cuda sobre la canonización de Mamá Antula: *“el camino a la santidad pasa por lo social”*

Este domingo 11 de febrero el Papa Francisco canoniza a la primera laica argentina: María Antonia de Paz y Figueroa, más conocida como Mamá Antula –como solían llamarla los indígenas–. La Dra. Emilce Cuda, teóloga argentina y Secretaria de la Pontificia Comisión para América Latina (PCAL) comparte algunas perspectivas sobre el significado de esta canonización para la Iglesia latinoamericana y caribeña y, más concretamente, para la Iglesia argentina.

*Mamá Antula, un estilo de vida*

¿Qué representa un santo -en este caso, una santa- en la experiencia de fe de un pueblo?

Toda canonización representa un éxito, una victoria sobre la muerte. Eso es el cristianismo y nuestro Señor Jesucristo: la victoria sobre la muerte. Y cada santo representa esa victoria, no porque haya tenido una vida ejemplar, necesariamente, o porque haya pasado por el martirio… sino porque es ‘el santo de la puerta del lado’, también, es una persona que tuvo un estilo de vida con sabor a Evangelio, como dice Fratelli Tutti, y hoy nos marca un camino, nos da un ejemplo de cómo tener ese estilo de vida.

“La Iglesia también ha tenido mujeres valientes”
¿Qué significa, concretamente, la canonización de Mamá Antula para la PCAL y para la Iglesia argentina?

Se trata de la primera mujer santa de Argentina y además es una laica. En un momento donde la lucha por identidades ha puesto en discusión lo femenino, el tema de la mujer, Mamá Antula muestra que la Iglesia también tiene sus mujeres valientes, mujeres que han intervenido en los procesos políticos en el comienzo de la historia de nuestro país, que han sido valientes frente a la expulsión de la Iglesia y de los jesuitas, en este caso, que también fue por causas políticas.

Me parece que esta canonización reivindica no solamente la parte piadosa de Mamá Antula, que es muy grande, sino también la fortaleza de la participación en el espacio de lo público, porque no nos olvidemos que la Iglesia católica se diferencia de otros cristianismos en que su espacio no es el privado sino lo público, su moralidad no es lo individual sino lo social, y el camino de la santidad no pasa por el ascetismo sino por el compromiso con lo social.

El hábito de Mamá Antula
¿Cuál es el mensaje que la vida de Mamá Antula nos deja hoy, sobre todo a las mujeres latinoamericanas?

A mí siempre me asombraba lo que me contaba el padre Juan Carlos Scannone. siempre que la nombraba me decía: “te vamos a dejar vestir el hábito como Mamá Antula, porque siempre estaba cercana a los jesuitas”. Siempre me asombraba por qué hablaba de la ropa y no de las acciones de la santa. Es algo muy importante porque la vamos a ver en las estampitas vestida con un hábito de monja, pero ella en realidad era laica, una laica que se puso la investidura de la congregación de los jesuitas en ese momento.

No nos olvidemos que los jesuitas representaban la ‘nueva Iglesia’, la República, eran los defensores del voto universal, de los derechos de los trabajadores. La gente no se pregunta por qué echaron a los jesuitas del continente, y hay todo un trasfondo histórico y político. Entonces, ponerse el hábito de un jesuita era asumir esa causa en el espacio público, porque cuando uno se viste lo hace para salir al espacio público, no para permanecer en el espacio privado, y aquí la pregunta es: ¿qué hábito vestimos cada uno de nosotros? La historia de la Iglesia también se construye en el lenguaje de los símbolos: ¿qué traje nos ponemos para salir a la calle?, ¿qué simboliza es traje?, ¿de qué nos vestimos o nos investimos, o de qué nos disfrazamos y nos ocultamos?

La mujer del perfume. Club de lectura San Pablo, 5º sesión


 

miércoles, 24 de enero de 2024

REVUELTA DE LAS MUJERES EN LA IGLESIA: seguidoras apasionadas

 

 

Aquí os dejamos el documento donde poder consultar la biografía de diferentes mujeres, seguidoras apasionadas.

domingo, 21 de enero de 2024

Ritual de la luz, Red Miriam, invitación


 

Deborah y Yael, sigue el club de lectura San Pablo


 El lunes 22 de enero tuvo lugar la cuarta sesión del Club de lectura San Pablo, en la librería del mismo nombre (Avda. César Augusto 103).

Nos reunimos 16 personas, 15 mujeres y 1 hombre

El libro a comentar era “Débora y Yael” (Jueces 4 y 5), de Isabel Gómez-Acebo. Presentó y coordinó la sesión Ana López del grupo de Mujeres y Teología de Zaragoza.

Ana, nos situó en el contexto en que está escrito. Cuando las tribus de Israel acababan de pasar el desierto y estaban a punto de entrar en la tierra prometida, pero se las tenían que ver con el resto de las tribus. Había mortalidad elevada por todas las guerras y guerrillas entre tribus. Las mujeres, como progenitoras, tenían que prever la alimentación, el vestido, etc.

En esos momentos de crisis, como suele suceder, emergen cosas nuevas. Ahí están las figuras de las dos mujeres que nos ocupan: Débora y Yael. Estas dos mujeres actúan sin estereotipos convencionales que las coarten en sus movimientos. Mientras que sus actuaciones demuestran que el género femenino siempre ha sido capaz de liderazgo cuando se le dan las oportunidades.

Débora, aparece como jueza y profetisa (caso único) en un momento de gran inestabilidad. Su figura es controvertida, fuera de los cánones masculinos que intentan ponerla a la sombra de Barak, general del ejército israelí. Por otra parte, es partícipe de la violencia y agresividad masculina para los enfoques más feministas.

Yael, una mujer nómada, dueña de una tienda. (¿Podían las mujeres tener tienda propia estando casadas?). Se posiciona del lado de los israelitas y es la que mata en su tienda a Sísara, general del ejército cananeo. Sísara muere para que pueda vivir Israel, por eso Yael se puede considerar como otra de las madres del pueblo.

El texto viene en dos partes y formatos:

En verso, el más antiguo (Jueces 5), el Canto de Débora. Aquí las mujeres tienen más protagonismo.

En prosa (Jueces 4), escrito posteriormente. Aquí se oscurece un poco el papel de las mujeres.

 

Concluimos que Yavé pone el mundo al revés, pero se necesita de alguien que lo escuche y vaya hacia adelante, y ahí siempre estamos las mujeres. Como en el caso de Débora y Yael, que salva a su pueblo con la mediación de estas dos mujeres: una jueza y profetisa y otra una mujer extranjera.

Gracias Ana por presentarnos a estas dos mujeres y hacernos más comprensible el papel que jugaron en la historia de Israel.

Agradecemos de nuevo a Charo y a la Librería San Pablo por acoger en su espacio este club de lectura, que nos permitirá conocer a muchas mujeres bíblicas que han sido silenciadas.

La siguiente sesión será el lunes 26 de febrero a las 19h, con “La Mujer del perfume”



Adiós, querida Pilarín


 Esta foto está tomada en la celebración del XV aniversario de Mujeres y teología de Zaragoza.  

Pilarín Abad es la que está a la derecha. 

Nos ha dejado hace unos días. Recordamos con cariño todos los momentos compartidos, su paciencia, su saber estar, su dulzura al hablar. Y cómo no, agradecemos todo el trabajo realizado a lo largo de su vida.

Descansa en paz, Pilarín.